Guía completa

Pequeños, expuestos y muy útiles

Los sensores de aparcamiento son esos círculos discretos en los paragolpes. Emiten ultrasonidos y miden el tiempo que tarda el eco en volver para calcular la distancia a un obstáculo. Funcionan bien durante años, pero viven en la peor zona del coche: la que recibe barro, agua a presión del lavado, pequeños golpes y, aquí, mucho sol.

En Elche, donde los garajes del centro tienen plazas ajustadas y columnas en sitios incómodos, y los aparcamientos de los centros comerciales se llenan los fines de semana, perder la ayuda al aparcamiento se nota enseguida.

Por qué fallan

Suciedad y cera

Una capa de polvo, barro seco tras una lluvia con calima o restos de cera del túnel de lavado bastan para que un sensor dé lecturas erróneas. Es la causa más frecuente de pitido continuo, y se resuelve limpiando.

Humedad en el conector

El agua a presión dirigida al paragolpes puede meterse en un conector. Con el calor, se evapora y el fallo desaparece. Con la siguiente lavada, vuelve. Los fallos que van y vienen suelen tener este origen.

Golpes en el paragolpes

Un roce contra un bolardo o un bordillo puede desplazar el sensor dentro de su soporte, o romper el soporte. El sensor mira entonces hacia el suelo o hacia un lado y detecta obstáculos que no existen.

Cableado

El mazo de cables recorre el paragolpes y, en la parte trasera, a veces el portón. Un cable pellizcado tras una reparación de carrocería o un conector roto dejan un lado entero sin funcionar.

Cómo lo revisamos

Primero se prueba el sistema acercando un objeto a cada sensor por separado. Así se ve cuál responde y cuál no. Después se leen los códigos de la centralita de aparcamiento, que suelen indicar qué sensor o qué circuito está fallando. Se limpian los sensores, se revisan los soportes y se comprueban conectores y cables. Solo si un sensor está realmente averiado se sustituye, y si hace falta, se pinta al color del paragolpes para que no destaque.

Cámara de marcha atrás

Si tu coche la lleva, también la revisamos: objetivo, cableado del portón y conexión con la pantalla. El fallo más habitual es un cable que se fatiga de tanto abrir y cerrar el maletero.

Un consejo para el lavado

Si usas lavado a presión, no acerques la boquilla a los sensores ni la mantengas apuntando a ellos. Es la forma más habitual de meter agua en los conectores y provocar esos fallos que aparecen y desaparecen.

Tras un golpe de carrocería

Si el paragolpes se ha reparado o sustituido, conviene comprobar que los sensores quedan bien orientados. Lo explicamos en la ficha de chapa y pintura. Y si hay más avisos electrónicos a la vez, como el del airbag, lo miramos en la misma visita.

Llama al 641 16 17 71 o manda un vídeo del aviso por WhatsApp.